
No contenta con eso, al día siguiente del cierre de votaciones en red me llamaron por teléfono para comunicarme que estaba seleccionada entre los cinco finalistas para el premio elegido por el jurado. El día 30 de noviembre estuve en el acto de entrega de premios que se celebró en la Embajada Francesa y, para gran sorpresa mía, mi relato Esperanza quedó en segundo puesto. ¡Aún no me lo puedo creer!
Como quiero compartir mi alegría con todos, a continuación podéis leer los dos relatos que presenté a concurso.
ESPERANZA
De joven sueñas con comerte el mundo; ahora deseas que él no te coma a ti primero. Para algunos, una simple protección no es nada, pero puede significarlo todo: la diferencia entre vivir día a día planificando el futuro que está por llegar o vivir arrepintiéndose del pasado que ya no se puede cambiar. Solo queda la esperanza de que ese día a día se transforme en mañana y de que el pasado no destruya el futuro.
POSITIVO Y NEGATIVO
De pequeño aprendí que lo positivo es sinónimo de favorable: un balance positivo, una actitud positiva, un rendimiento positivo... Nunca volveré a dar nada por hecho porque todo es relativo.
Mis manos tiemblan al abrir el sobre y leer los resultados de algo que decidirá mi futuro de ahora en adelante. En un segundo, aquella idea preestablecida en el pasado cambia para siempre: jamás me alegraré tanto por haber obtenido un negativo en mi vida. Lo único positivo de esto es saber para prevenir.
De nuevo: ¡GRACIAS A TOD@S!