jueves, 14 de febrero de 2013

EXTRACTO DE 'EL ESLABÓN DEL TIEMPO'



Cedric volvió a cargarla sobre los hombros y, con paso resuelto, se introdujo en el castillo. Subió la escalera y fue directo a sus aposentos, portando su peso como si se tratara de una pluma. Aunque no había vuelto a ponerle la mordaza, Chloe no dijo ni una sola palabra hasta que llegaron a la habitación. Estaba aterrorizada pensando cuál sería el castigo que él le impondría. A tenor de lo que había visto en el patio, dudaba que fuese muy permisivo, pero ¿qué más podría hacerle? 


Cedric entró y cerró la puerta de un puntapié. Avanzó hacia la cama, soltó sobre ésta el paquete animado que llevaba a hombros y sacó la daga. Luego se echó encima de Chloe. 

—¡Nooooooo! —gritó ella. 

Como pudo, Chloe se encogió sobre sí misma a fin de defenderse, pensando que él se disponía a matarla. Sin embargo, no la tocó con el arma. Sólo se limitó a cortar las ataduras que le inmovilizaban las manos y los pies. Después dio un paso atrás y puso los brazos en jarras. Ella lo miró con escepticismo y desconfianza. 

—Ahora vas a quitarte esa ropa —le ordenó. 

—¡¿Qué?! 

—Lo que has oído. Esa ropa no es tuya. Devuélvemela. 

—Pero… 

—¿Acaso estás sorda? Esta noche me has arrebatado varias cosas, entre ellas esas prendas. Tengo la intención de recuperar todo lo que es mío y, para empezar, quiero que me devuelvas lo que tienes puesto. Ya. 

—¿Qué me voy a poner? —alegó Chloe—. No tengo nada. 

—Haber pensado en eso antes de apropiarte de algo que no te pertenece. 

—¿Y la camisa que me prestó? 

—Olvídate de ella. Has perdido el derecho a usarla. Vamos, no me hagas perder más tiempo. Quítate eso. 

—¡No! —se encaró Chloe con él—. No pienso quedarme desnuda delante de usted. Tendrá que quitarme estas ropas a la fuerza. 

—¿Ah, sí? —Cedric enarcó una ceja en señal de sorpresa—. Muy bien, si es lo que quieres… 

—¡No, espere! —Chloe lo detuvo cuando estaba a punto de tocarla—. Está bien, me las quitaré, pero antes salga de la habitación. 

—No. 

—Pero… 

—He dicho que no. 

—No puede hacerme esto… —la determinación en la voz de Cedric hizo que ella buscara una solución alternativa—. Al menos, dese la vuelta mientras lo hago. 

—No —respondió él tajante. 

—¿Cómo puede ser tan desconsiderado? ¡Degenerado hijo de puta! —le espetó a la cara. 

—Ya es suficiente —la paciencia de Cedric llegó a su fin […].

8 comentarios:

Laura Morales dijo...

vengaaaaaaaaa!!!!! ahí dejándonos con ganaaaaaas!! ¬¬

Noelia Amarillo dijo...

Ufff virgensita de mi vida... cómo nos dejas así!

Laura Nuño dijo...

Ommmmm... Ommmm... 5 de marzoooo.... 5 de marzoooo...
¡Cabrona! ¿Cómo nos haces estoooo?

Ana R. Vivo dijo...

Preciosa escena Chus. ¡Qué mala eres!!!!

Camilla Mora dijo...

¡Wow! Me encantó, pero me has dejado con ganas de mas!!!

Yolanda Quiralte dijo...

Plas, plas, plas, plas!!

¿¿Y el resto de la escena, del libro y de la historia??

La esperamos impacientes!!

Tiene una PINTAAAAAAAAA.

Besotes

Gata Shirka dijo...

Joder Chus, ¿te he dicho alguna vez que te odiooooooooooo? jajaja. Tenía ganas de leerlo pero ahora mucho más. Menos mal, que ya queda menos para disfrutarlo.

Un besote guapa
Jessica

Violeta Lago dijo...

Juasssssss ¡me encanta la escena que has escogido! Representa tan bien la esencia del libro...
¡Coñe, que ganas le tengo!
PD: Podéis odiarla con toda la tranquilidad. Yo también lo hago...
Besotessssss