sábado, 16 de enero de 2010

El recuerdo de lo olvidado


Hace años, cuando comencé a dar mis primeros y titubeantes pasos por el desconocido mundo de las webs, en mi solitario vagar por esos lares descubrí una página en concreto que me subyugó por completo. Lo que en un principio se trataba de una mera visita puntual, con el único propósito de realizar una consulta referente a una autora de novela romántica, terminó por convertirse en una estancia permanente. Por aquel entonces y durante mucho tiempo, llegué a considerar ese lugar mi segundo hogar. No sólo encontré allí gente maravillosa, cuya amistad perdura indeleble a día de hoy, sino que además ese sitio consiguió despertar en mi interior algo que llevaba mucho tiempo aletargado: mi pasión por la escritura. Un simple juego entre foreras avivó mis ansias de escribir algo más que burofaxes e informes, documentos insulsos que no me llenaban para nada. Recordé que, cuando era pequeña, disfrutaba enormemente inventando historias en mi cabeza para después plasmarlas en papel, y decidí sin pensarlo que quería retomar ese camino. Mi camino, no el de otros. 

Las ideas comenzaron a surgir en mi mente igual que un torrente incontrolable, y en una carrera audaz y alocada hasta mis dedos, se transformaban como por arte de magia en palabra escrita. Poco a poco fueron naciendo, una tras otra, escenas de todo tipo y condición; algunas con tintes serios, bastante meditadas con anterioridad; con otras simplemente me daba el gusto de dejar volar mi imaginación... hasta que llegó un punto en el que me di cuenta de que no podía dejar de nuevo que eso se perdiese, que lo que había despertado volviese a entrar en hibernación. Me planteé un reto mucho más atrevido, algo que ni yo misma creía que podría llevar a buen término, pero finalmente y tras un arduo esfuerzo, lo conseguí: hace dos meses, terminé mi primera novela. Pero hoy no quiero hablar de eso. Hoy, me apetece regalaros una de esas escenas que hasta hace dos días tenía bien guardaditas en un cajón de mi disco duro. Es una tontería, está sin corregir, como todas las demás, pero ahora que las he desempolvado no pienso olvidarlas nunca más, porque ellas han sido las precursoras de todo.

Geni, gracias por hacerme recordar. 


"El cielo rosáceo, cargado de matices anaranjados, fue el preludio de la llegada de un nuevo día.

Nadie se había levantado aún, pero el suave trino de un pequeño ruiseñor anunció que la noche había llegado a su fin. Ése era el momento ideal para salir a caminar tranquilamente, sin miedo a encontrarse con ningún fraile. No es que le hubiesen prohibido de forma terminante salir en presencia de éstos, pero se sentía bastante incómoda al cruzarse con alguno de ellos por los pasillos. La miraban de arriba abajo, un tanto escandalizados por el hecho de que una mujer invadiese sus dominios, y eso le hacía considerarse fuera de lugar.

Su primer destino fueron las cocinas. No solía desayunar en compañía, puesto que ya estaba harta de sentirse un bicho raro en el comedor ante tanta mirada evasiva. Tomó una tajada de jamón y un mendrugo de pan del día anterior y se los metió en el bolsillo interior de su vestido.

Ya los saborearía con más tranquilidad cuando estuviese sentada en su peñón, alejada de cualquier contacto humano que pudiese turbarla más de lo que estaba. Había descubierto ese sitio poco después de llegar al monasterio, y desde entonces no había dejado de ir allí ni un solo día. En ese lugar se sentía en paz, consigo misma y con los demás.

Dio un gran sorbo al odre de aguamiel que había sobre la gran mesa de roble y se dirigió hacia una puerta situada a la izquierda del horno de pan. Ésta comunicaba con el jardín trasero, un pequeño huerto donde los frailes cultivaban hierbas medicinales, pero que también servía como vía de escape ante una posible emergencia. Una pequeña trampilla, oculta entre unos macizos de lavanda, daba paso a la libertad del exterior. La encontró por casualidad una tarde que estaba recogiendo flores de manzanilla y hojas de menta para una infusión, y aunque los frailes eran conscientes de que la muchacha había comenzado a utilizarla para sus escapadas matinales, jamás le dijeron nada.

Se agachó con fluidez, tiró de la manivela y traspuso el hueco. Ahora podría dejar que la brisa azotase su rostro sin ningún tipo de remordimiento. Se levantó el ruedo de la falda, pero cuando ya se disponía a echar a correr como una centella, oyó retumbar una voz grave a sus espaldas:

-No es menester que una dama como vos salga por una puerta trasera, ocultándose como un vil ladronzuelo.

Ella se giró lentamente, reconociendo al instante, con suma claridad, esa voz profunda aun después de haber transcurrido tanto tiempo desde la última vez que la escuchó. Se encontró con la mirada, fría como un glaciar, de ese hombre que no había podido olvidar, a pesar de haberlo intentado con todas sus fuerzas. Finalmente la había encontrado.

-Tú… ¿qué haces aquí?

-He venido a buscar lo que me pertenece. A ti."

Isabelle©Chus Nevado

12 comentarios:

menchu dijo...

Pues bien empezamos. Ese "A tí" produce un pequeño escalofrío.

Ya me he situado en el monasterio y parece que veo todo lo que has descrito.

Perfil dijo...

pues yo quiero saber más de esa voz profunda, tan inovildable a pesar del tiempo que ha trasncurrido.
¿Estás segura de que no quieres poner un trocete más?

Chus Nevado dijo...

Ana, tengo otras dos escenas más relacionadas con esa historia, así que quizás, más adelante, las cuelgue.

Besos

jordim dijo...

mm volveré por aquí. sin duda..

geni dijo...

Joer... ¿no le había tirado nada? Estoy empezando a perder facultades, jajaja, la memoria me falla, así que voy a tener que ejercitar las piernas para correr más que el Señor Alzheimer, qué miedito...

¿Tienes dos escenas más relacionadas?... Pues ya estás tardando.

Bueno, y ya que me he convertido en tu disco duro externo, te dejo otra cosita para recuerdes: ¿te acuerdas de aquellas dos escenas paranormales? ¿Las del faro? Te refresco la memoria, en la primera está ella que se va de escapadita a Escocia (los detalles igual están confusos, ya ves que que metí la pata en la escena anterior), alquila un coche (o es suyo, no me acuerdo)y sigue una ruta hasta un faro... hasta aquí puedo leer. Es una de tus mejores escenas.

La segunda es una precuela o una secuela, no sé, a mí me gusta más como flash back, porque así la primera escena no pierde la capacidad de sorprender.

Me das envidia, juas, yo no soy capaz de escribir nada muy largo y menos si tengo que pensar la historia de antemano, por eso tengo atascado el relato de los mafiosos, porque ya sé lo que quiero escribir, pero no soy capaz de escribirlo, me bloqueo. A mí se me da mejor la improvisación, el pasar de la mente y dejar solos a los dedos, mi imaginación está ahí. Si dejo que ellos escriban lo que quieran, como Dios, si es el cerebro el que tiene qu dictar las palabras, la cagamos. Pero bueno... tampoco es que me preocupe mucho porque no tengo la paciencia para escribir nada demasiado largo y soy muy vaga para ponerme a investigar, juas.

Chus Nevado dijo...

Jordim, gracias por pasarte por aquí. Yo también espero verte más veces.

¡Joer, Geni, sí que es cierto que tienes memoria de elefante! La primera escena del faro también es una de mis preferidas, y creo que sobre esa historia logré escribir dos o tres escenas más aparte de esa. No, si al final no me va a quedar más remedio que colgarlas, jajajaja

Niña, ¿y qué es eso de que eres incapaz de escribir una historia larga? ¡A otro con ese hueso, guapa! Otra cosa es que a veces te bloquees, pero ya verás que, con el tiempo, todo pasa. ¡Además, tienes una capacidad innata para provocar la risa al lector! Por más que relea el relato de los mafiosos, sigo riéndome como la primera vez. Eso es muy difícil de conseguir, en serio.

Besos

Paz dijo...

Hola vecina ¡¡

Me encanta volver a retomar el contacto contigo y las chicas.
Lo que mas me sorprende de las personas es que nunca llegas a conocerlas del todo, y esta nueva faceta tuya de escritora... me tienes anonadada ¡¡
Mucha suerte, muchos ánimos y mucho de todo, menos talento.. que de eso ya tienes.

Besos,

Chus Nevado dijo...

Paz, corazón, muchísimas gracias por pasarte por aquí y por tus palabras.

Por cierto, ¡casi seguro que vamos a ser compis de gimnasio! Ya te contaré...

Besos

Mar Carrión dijo...

Chus, en lugar de ir colgando los trocitos que tienes por ahí, ya podrías juntarlos todos y convertirlos en una novela niña, que nos tienes a dos velas!!
Jodía, qué bien has escrito siempre, eh??
Muy interesante el trocito que has colgado, pero una siempre quiere saber más!!

cindy dijo...

si Chus.. junta todos los trozos y traenos una nueva novela!! me hace falta un ícono aquí jeje..

Elena dijo...

Hoy es un dia de grandes sorpresas,
he descubierto tu blog y además veo
que has escritos pequeños trocitos de relatos, Me gusta mucho Chus,

Espero poder seguir leyendote y además te animos a qué sigas escribiendo.

Un petonet
Elena

Chus Nevado dijo...

Elena, ¡qué alegría ver que has pasado por mi blog! Gracias por tus palabras, y espero leerte por aquí a menudo.
Mar, Cindy, una cosa es escribir pequeños trozos, y otra muy diferente es escribir toda una novela... ufffffffffff. ¡Ya veremos, dijo un ciego! Jajajajaja

Besos,
Chus