miércoles, 20 de enero de 2010

Toda historia tiene su continuación...



... aunque la historia sea insignificante, breve e inconclusa como ésta. Después de esta escena supongo que vendrán más, porque nunca se puede decir que algo ha llegado completamente a su fin. Siempre hay más, seamos o no conscientes de ello. El tiempo no se puede detener, cada segundo que pasa surgen mil y una historias nuevas, tanto originarias de nuestra propia mente como resultantes de la vida real, y de nuestra mano sólo depende el captar esos momentos concretos y plasmarlos por escrito como si de una fotografía se tratase. Aun así, la historia sigue avanzando tras la toma puntual de esa instantánea, lenta e inexorablemente, hasta donde nosotros se lo permitamos. E incluso sin permitírselo, no se detendrá. Puede haber un desenlace por nuestra parte, pero eso no significa que para los demás haya acabado. Ese "fin" siempre es relativo.
Aquí tenéis la continuación de la escena anterior. El siguiente episodio, tanto en mi mente como en la vuestra... aún está por escrib"Un amargo regusto a bilis le bajó por la garganta al oír aquellas palabras.
Jamás pensó ni por un momento que pudiese dar con su paradero. Se había creído segura entre los sólidos muros de aquel sagrado lugar, alejada de cualquier contacto con el exterior, alejada de él y de su inmundicia, pero la obstinación de ese hombre no conocía límites. No descansaría hasta ver destruido todo su mundo, hasta verla destruida a ella. Sin embargo, había obviado un pequeño detalle de gran importancia: no podía hundirla porque ella ya había tocado fondo gracias a él. Más bajo no podía caer, así que ahora sólo le quedaba comenzar a ascender. Aun así, no volvería a subestimar a ese desgraciado. Si no había podido huir de sus garras, al menos lucharía con todas sus fuerzas y lo enfrentaría. Todo radicaba en impedir que viese signo alguno de debilidad en su actitud, porque de lo contrario estaría perdida.

Sabía que la estaba contemplando detenidamente, aunque la mirada de ella permanecía fija en un punto indeterminado del suelo. Estaría con las piernas ligeramente abiertas y sus musculosos brazos cruzados en el amplio tórax; majestuoso como un tótem, irradiando arrogancia por cada poro de su piel. Pero esta vez no conseguiría amedrentarla. Levantó la barbilla a modo de desafío y, tras una mirada fulminante a sus fríos ojos grises, le contestó:

-Yo no le pertenezco a nadie. Mucho menos a vos.

Cole enarcó una ceja, sorprendido ante la inusitada audacia de esa mujer. El aspecto etéreo que irradiaba contrastaba ferozmente con el fuerte carácter que estaba demostrando poseer. Pero ya se encargaría él de refrenarla más adelante. Ahora tenía que hacerla creer que sus palabras no le habían afectado, que para él eso era insignificante. Un imperceptible movimiento de sus hombros le indicó a la muchacha que no le había dado ninguna importancia a su comentario, que para él no tenía valor alguno. Se tomó su tiempo en refutar ese ataque tan directo.

-En eso os equivocáis, milady –arrastró deliberadamente el tono de la última palabra, burlándose así del título que de nacimiento le pertenecía-. Vuestro padre me entregó a vos y no sois quién para contradecir las últimas voluntades de un hombre de bien. Debéis hacer honor al contrato que llevamos a cabo, puesto que ni el rey puede anular este compromiso.

Isabelle explotó.

-¡Miserable ruin! ¿Ahora tenéis consideración para con mi padre? ¡Vos le vilipendiasteis, despojándole de todo cuanto le pertenecía, provocando así su muerte repentina! Acabasteis con la única persona que me ha querido de verdad, arrasasteis con todo, destruyendo mi vida. Pero hay algo que salió indemne y jamás me podréis arrebatar: mi orgullo. ¡Mi orgullo! Ni por todo el oro del mundo me iría con vos. ¡Antes muerta que denigrarme a permanecer a vuestro lado! ¿Me habéis oído? ¡Antes muerta!

-Amén –respondió Cole con ironía, aparentemente tranquilo, aunque un ligero tic apareció sin previo aviso en su ojo derecho-. ¿Habéis terminado de desahogaros? Debemos irnos.

Tras decir esto último, el hombre abandonó su fingida pasividad y comenzó a avanzar hacia Isabelle con la clara intención de agarrarla. Ella, al ser consciente del peligro inminente que supondría ser inmovilizada por él, retrocedió unos pasos con suma lentitud. Una idea peregrina le vino entonces a la mente y, sin pensárselo dos veces, introdujo su mano derecha en el bolsillo del vestido. Tanteó el interior durante unos segundos hasta que dio con el mendrugo de pan que allí ocultaba, lo sacó con convicción y se lo lanzó directamente a la cara. El improvisado artefacto utilizado como proyectil describió una trayectoria curva y pasó a escasos centímetros de la mejilla de Cole, aunque éste ni siquiera se inmutó. Incluso el tic desapareció. Simplemente esperó hasta que la muchacha se percató de que había errado en su tiro. Todo lo demás ocurrió muy rápido: en un momento Isabelle estaba abriendo la boca, ahogando una exclamación, y al siguiente se debatía sin mucho éxito entre los fuertes hombros de Cole, intentando inútilmente zafarse de él."

Isabelle©Chus Nevado




6 comentarios:

cindy dijo...

tiene muy buena pinta.! Chus, me parece que tienes que escribir muchaaaaass escenas mas..

geni dijo...

Juas, ya me acuerdo es este trozo, pero Chus, tienes un ligero problema con los hombros, es imposible que Isabelle se debatiera entre los hombros de Cole, en todo caso, sería sobre sus hombros (porque se la echara sobre ellos)o entre sus brazos.

¿Y la otra escena? Como dijiste que tenías dos más.... jiji

Chus Nevado dijo...

¡Ay, Cindy, tengo que hacer tantas cosas...!

Geni, eres mi detector particular. Si es que no se te pasa nada. Me das miedito, jajajajaja pero tienes toda la razón. Tengo que hacérmelo mirar, porque mi dislexia es importante...jejeje

Y sí, hay otra escena más relacionada con estas dos que, o bien se puede entender como previa a éstas, o también se podría utilizar posteriormente como flash back. Sin embargo, ayer estuve leyéndomela y no me gustó ni un pelo. No sé, me parece un poco "cogida por los pelos". No sé si la pondré, de verdad, porque no me convence en absoluto.

Besos

menchu dijo...

Pues yo creo que a la tuya a la que corresponde continuarla, porque, lo que es indudable, es que merece una continuación.

Ana R. Vivo dijo...

pues creo que con dos escenas más, no nos vamos a conformar. Aquí hace falta más, mucho más... Por lo menos hasta que ella rebaje ese orgullo y él nosexplique por qué le hizo esas cosas a su padre. Bien podías alargarlas y aprovechar el momento, digo yo... un beso, Ana

Chus Nevado dijo...

Chicas, pero es que no sé cómo seguirlo, que fueron escenas sueltas... jajajaja
Besos